Copyrights

De acuerdo a la Ley de Propiedad Intelectual (Texto refundido aprobado por Real Decreto Legislativo Nº 1/1996) la propiedad intelectual (derecho de autor) sobre una obra nace por el solo hecho de su creación, por lo que su inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual – aunque aconsejable – tiene efectos meramente declarativos.

La propiedad intelectual confiere al autor una serie de derechos patrimoniales y morales, algunos de los cuales están sujetos a plazo y otros son perpetuos; generalmente son ostentados por el mismo sujeto, pero no son raros los casos en que pueden corresponder a distintas personas.

El símbolo © significa “copyright” y antepuesto a un nombre identifica al titular o cesionario de los derechos de explotación de una obra.

Pueden ser objeto de propiedad intelectual todas las obras literarias, artísticas y científicas expresadas por cualquier medio o soporte. La propiedad intelectual no protege una “idea” abstractamente consideradas sino la especifica externa y material de esa idea.

Un requisito indispensable para que una obra sea protegida como propiedad intelectual es que sea original, pudiendo ello ser entendido desde una vertiente subjetiva (refleja la personalidad del autor) u objetiva (aportación de algo que no existía).

Son objeto de propiedad intelectual, entre otros, los libros, las composiciones musicales, las obras audiovisuales, las esculturas, los planos arquitectónicos, las obras fotográficas y los programas de ordenador.

En algunos casos, una obra, p.e. un dibujo o forma tridimensional, puede ser protegida adicionalmente como propiedad industrial.