Patentes y modelos de utilidad

La patente es un título concedido por el Estado que otorga a su titular la potestad de impedir que terceros no autorizados reproduzcan, utilicen o comercialicen el objeto patentado.

 

El derecho a solicitar una patente corresponde al inventor, es decir aquella persona física creadora de la innovación; pero suelen existir normas específicas que regulan el supuesto de invenciones creadas bajo relación laboral.

Para otorgar una patente se exige que el objeto de la patente (invención) cumpla 3 requisitos:

  • Novedad absoluta: que no haya sido divulgado previamente de forma alguna en ningún país.
  • Actividad inventiva: que no hubiera podido ser inferido de manera evidente a partir del estado de la técnica por un técnico experto de la materia.
  • Aplicación industrial: que sea susceptible de explotación industrial

La protección que otorga una patente se extiende al territorio del país que la otorga o que valida la protección conferida por un organismo regional.

Cada país establece en sus respectivas leyes una serie de materias para las cuales no se puede solicitar una patente, siendo las exclusiones más comunes las referidas a las creaciones cuya explotación sea contraria al orden público, las creaciones estéticas o intelectuales y los tratamientos quirúrgicos.

Igualmente, cada país fija la duración de la patente, que suele ser de 20 años.

Las patentes pueden obtenerse directamente en la Oficina de Propiedad Industrial del país en que nos interesa la protección (vía nacional) o ante la Oficina Europea de Patentes. Existe también la posibilidad de seguir la vía del PCT (OMPI) que permite centralizar los primeros pasos del procedimiento y luego continuar en cada país el trámite hasta la concesión de la patente.

PATENTE
ESPAÑOLA
PATENTE
EUROPEA
PTC
MODELOS DE
UTILIDAD

Se regula por la ley 11/1986 de Patentes y confiere a su titular el derecho de impedir a terceros no autorizados la fabricación, utilización, comercialización e importación del objeto protegido en el territorio español. La solicitud y tramitación de una patente española se realiza ante la OEPM.

El derecho a solicitar la patente corresponde al inventor (persona física) o a la persona a quien ésta hubiera cedido sus derechos (persona física o jurídica).

Son exigibles los requisitos de novedad absoluta, actividad inventiva y aplicación industrial; la ley nacional contiene una relación de objetos y procedimientos excluídos de la patentabilidad.

Existe también un régimen especial para las invenciones realizadas por los trabajadores en el contexto de una relación laboral y los mecanismos de solución de conflictos.

El procedimiento administrativo ante la OEPM se inicia con la solicitud de patente que debe presentarse acompañada de la documentación legal y técnica correspondiente (memoria, planos, reinvindicaciones, dibujos, etc) la misma que deberá cumplir con los requisitos formales y de fondo que establece la normativa.

La tramitación incluye en todos los casos la publicación de la solicitud de patente en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI) y un informe sobre el estado de la técnica, elaborado por la OEPM, cuyo propósito es revelar la existencia de documentos o divulgaciones que pudieran afectar la novedad o actividad inventiva de la invención.

La patente surte efectos a partir de la publicación de su concesión en el BOPI; sin perjuicio de la protección provisional que se otorga bajo ciertas condiciones. La vigencia de la patente tiene una duración de 20 años.

El Convenio de Munich de 1973 crea la patente europea y la Oficina Europea de Patentes (EPO). Forman parte de dicho Convenio los estados de la UE y otros estados europeos, como p.e. Suiza, Noruega y Turquía.

El referido Convenio regula la obtención de dicha patente y contiene, además, algunas normas comunes aplicables con posterioridad a la concesión. Por todo lo demás, la patente europea confiere a su titular en cada uno de los estados contratantes los mismos derechos que una patente solicitada y concedida en dicho país, previo cumplimiento de algunas formalidades que se indican más adelante.

La solicitud y tramitación en un único procedimiento se realizan ante la EPO, (en inglés, francés o alemán). Dicho procedimiento contempla como fase obligatoria no sólo la realización de un informe de búsqueda Europea, sino también un examen de fondo sobre si cumple los requisitos de patentabilidad, cuyo resultado decidirá la concesión o denegación de la patente. También está prevista la posibilidad que terceros formulen oposición dentro de un período de 9 meses siguientes a la publicación de la concesión.

Una vez concedida la patente europea, el solicitante, para hacer efectiva la protección en los estados miembros que le interesen, deberá efectuar la validación de la misma a través de la presentación ante cada oficina nacional de patentes (en el caso de España, la OEPM) de una traducción de la patente y el pago de las tasas correspondientes.

Previsiblemente, a partir del 01 de enero de 2014, la Patente Europea podrá ser dotada de efecto unitario, es decir protección uniforme (en bloque) en el conjunto de países de la UE que participan de la “cooperación reforzada en el ámbito de la creación de una protección unitaria mediante patente”.

El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), al cual se han adherido 146 países, entre ellos España, permite a través del depósito de una única solicitud internacional, en un solo idioma y cumpliendo un único juego de requisitos formales, adquirir los efectos de una solicitud presentada en cada uno de los países que forman parte de dicho Tratado.

No es un procedimiento de obtención de patentes, sino un mecanismo de tramitación centralizada de las primeras etapas del procedimiento.

La primera fase que se denomina Internacional y se tramita ante la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) incluye el depósito de la solicitud internacional, la realización del Informe de Búsqueda Internacional (determinación de divulgaciones anteriores que pueden afectar la novedad o actividad inventiva de la invención) y la publicación de la solicitud.

Opcionalmente, el solicitante puede pedir que, además, se realice el Examen Preliminar Internacional (evaluación de fondo de los requisitos de novedad y actividad inventiva).

A lo largo de esta fase internacional, el solicitante tendrá la oportunidad de ir adecuando la patente en función a las objeciones formuladas por el examinador, con vistas a mejorar su viabilidad.

Al finalizar esta etapa centralizada el solicitante puede tener ya una idea más clara sobre las posibilidades de su solicitud de patente y dispondrá de 30 meses contados desde el depósito de la solicitud internacional para decidir si ingresa a la fase nacional o regional a efecto de continuar el trámite ante las respectivas oficinas de patentes de los países u organismos de las regiones (p.e. patente europea) que le interesen hasta la obtención de la patente.

La patente concedida tendrá el mismo efecto que una cuya solicitud hubiera sido depositada directamente en el país correspondiente.

Existen un gran número de invenciones de escasa complicación técnica, generalmente modificaciones en la forma de objetos de uso común, las cuales, a pesar de su sencillez, implican una ventaja técnica con relación a lo ya conocido.

Para la protección de estas creaciones menores, algunas legislaciones, como la española, preveen la figura del Modelo de Utilidad.

Sólo pueden ser protegidos por el modelo de utilidad los objetos (utensilios, herramientas, instrumentos, aparatos, dispositivos) siempre que:

  • Sean nuevos: que no hayan sido divulgados anteriormente en España; e,
  • Impliquen cierta actividad inventiva: que no resulten del estado de la técnica de manera muy evidente para un experto en la materia.

Como se ve, se exige un menor grado de novedad y de actividad inventiva que el requerido para una patente.

El trámite para la obtención de un modelo de utilidad se realiza ante la OEPM, es más breve que el de una patente, pero contempla la posibilidad de que terceros interesados se opongan a la concesión del modelo de utilidad.

El modelo de utilidad otorga a su propietario los mismos derechos que una patente, es decir podrá impedir que terceros no autorizados fabriquen, utilicen, comercializen o importen el objeto protegido en el territorio español. El modelo de utilidad tiene una vigencia de 10 años.